sábado, 2 de marzo de 2019

Capítulo 4 de "Platero y yo", grabación de Paula

¡Hola a todos!

Aquí os dejo la grabación del capítulo 4 de Platero y yo y el texto correspondiente para que podáis seguir el audio.




Capítulo cuarto 
El eclipse 

Nos metimos las manos en los bolsillos, sin querer, y la frente sintió el fino aleteo de la sombra fresca, igual que cuando se entra en un pinar espeso. Las gallinas se fueron recogiendo en su escalera amparada, una a una. Alrededor, el campo enlutó su verde, cual si el velo morado del altar mayor lo cobijase. Se vió, blanco, el mar lejano, y algunas estrellas lucieron, pálidas. ¡Cómo iban trocando blancura por blancura las azoteas! Los que estábamos en ellas nos gritábamos cosas de ingenio mejor o peor, pequeños y oscuros en aquel silencio reducido del eclipse. 

Mirábamos el sol con todo: con los gemelos de teatro, con el anteojo de larga vista, con una botella, con un cristal ahumado; y desde todas partes: desde el mirador, desde la escalera del corral, desde la ventana del granero, desde la cancela del patio por sus cristales granas y azules... 

Al ocultarse el sol que un momento antes, todo lo hacía dos, tres, cien veces más grande y mejor con sus complicaciones de luz y oro, todo, sin la transición larga del crepúsculo, lo dejaba solo y pobre, como si hubiera cambiado onzas primero y luego plata por cobre. Era el pueblo como un perro chico, mohoso y ya sin cambio. ¡Qué tristes y qué pequeñas las calles, las plazas, la torre, los caminos de los montes! 

Platero parecía, allá en el corral, un burro menos verdadero, diferente y recortado; otro burro... 

2 comentarios:

  1. Muy bien, Paula.
    Te ha quedado genial. Supongo que la habrás publicado también en tu blog. Te servirá como actividad evaluable.
    Saludos
    Juan

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  2. Muchas gracias, Paula.
    Te ha quedado muy bien.
    Saludos
    Juan

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